miércoles, 24 de marzo de 2010

Aun seguimos diciendo: "Nunca más"


La dictadura no tuvo herederos pero sí heredamos un país arrasado, una deuda externa que en 1975 sumaba menos de 8 mil millones de dólares y que en ese proceso se multiplicó hasta sumar 45 mil millones de dólares. La industria argentina fue desmantelada, la mano de obra industrial cayó en un 40%, cerca de un millón y medio de personas perdieron su fuente de trabajo. Un 10% de la población sobrevivieron hacinados en viviendas inhabitables. La mortalidad infantil trepó en algunas provincias hasta el 258 por mil, los analfabetos sumaban 3.276.000, la deserción escolar alcanzó a más del 40% en provincias. Un centenar de argentinos que fueron víctimas del suicidio o la invalides luego de haber participado de la Guerra en las Islas Malvinas. Hubo quema de libros, se suspendieron a escritores como Freud, García Lorca, Gorki, Rodolfo Walsh, Bayer, Vargas Llosa y hombres de letras pagaron con la desaparición.
30 mil ciudadanos desaparecidos.
“Los desaparecieron, no desaparecieron”.

jueves, 21 de enero de 2010


Dichoso el árbol
que es apenas sensitivo
y más la piedra dura
porque esa ya no siente
pues no hay dolor más
grande
que el dolor de ser
vivo.
Ni mayor pesadumbre que
la vida consciente.
Ser, y no saber nada
y ser
sin rumbo cierto.
Y el temor de haber sido
y un futuro terror...
Y el espanto seguro
de estar mañana
muerto
y sufrir por la vida y por
la sombra y por lo que no
conocemos
y apenas sospechamos
y la carne que tienta con
sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda
con
sus fúnebres racimos
y no saber a donde vamos
ni de donde venimos...


Rubén Dario.

domingo, 17 de enero de 2010

Creer detenerse.


Pensar en todo lo que ocurre y ocurrió, me detiene en un tiempo que puede parar para mí, pero no para mi alrededor. El “tic-tac” nunca se detiene, el presente transcurre y aunque mi cabeza parezca detenerse por un minuto, en realidad nunca deja de pensar, de transitar.
¿Realmente se puede poner la mente en blanco? , dejar de pensar cómo podría haber sido todo si uno no hubiera actuado como actuó, o cómo se encuentran ciertas personas, o que pasará más adelante o si realmente todo lo vivido vale la pena.
Tratar de encontrar lo correcto para uno y para otros y que, simplemente, luego uno este estancado en una falta de felicidad o en un sentimiento insatisfecho por no entender que es lo qué quieren los demás, qué es lo que puede pasar o dónde esta mi libertad. “ La libertad de uno termina donde empiezan los derechos del otro”, ¿Cuál es mi libertad si no entiendo los derechos del otros?, si al parecer deberían ser los mismos pero no lo son.
Siempre preguntas y nunca respuestas, respuestas necesarias que suelen encontrarse y que terminan siendo pobres a la hora deseguir adelante y seguir viviendo. Al aparecer nos damos cuenta que hay cosas más importantes y que cada persona siente cosas diferentes, lo que hace que cada respuesta cambie y nunca sea unificada.
Sentimientos que suelen dar felicidad, suelen transformarse en tristeza, ¿Cómo entender?, ¿cómo tratar de aceptar?.
La vida es encontrar respuestas, búsqueda de felicidad o bienestar, mientras tratamos de encontrar esos estados, el tiempo transcurre y quizás morimos sin saber si en algún momento lo conseguimos.
No ser entendido, no ser aceptado, llega a hacer de cada minuto, un instante incierto, un minuto olvidado y hasta puede llegar a ser perdido, cada segundo va muriendo, el tiempo pasa y nosotros aceptamos sus retos. Dejamos que él haga de nosotros lo que quiera y nunca lo podemos dominar, él nos domina dejando atrás nuestras vidas, haciendo de nosotros un pasado constante. Futuros que tardan en llegar y que inevitablemente serán el resultado de nuestro pasado y presente. “Cada uno es artífice de su propio destino”, a veces es bueno pensar un segundo antes de actuar.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Persevera y triunfarás.

“Todo lo que uno quiere y visualiza en algún momento se cumple”, si lo dijo es porque está convencida de que es cierto y porque la vida la ha premiado con la posibilidad de tener en su cuerpo el arte y poder trasmitirlo a los demás. Buscó un cambio en la danza tradicional, buscó la expresión en el baile, la encuentra día a día y la enseña para seguir aprendiendo.
Paola Belfiore, difícil disociar su arte, porque ella es bailarina y actriz a la vez, docente en el Polivalente de Arte de Mar del Plata desde el año 1993, allí donde ahora enseña, ella se educó y hoy afirma seguir aprendiendo: “aprendo de mis alumnos porque uno nunca tiene que estar cerrado a lo que va sucediendo en la vida de cada uno, todos los días aprendés algo”.
Su vida en el arte comenzó con un “sin querer”. Quién diría que ir a una clase de arte la llevaría a este presente, “Con una amiga de chiquitas hacíamos todo juntas. Mis padres y los suyos eran amigos. Yo era muy gordita, no tenía el físico, ni las condiciones para meterme en una clase de clásico, pero Marilyn Monaco, mi profe por muchos años, me cautivó con ese clima, ese ensayo, empecé ese día y nuca más lo deje”, recuerda.
El baile, la perseverancia en ser cada vez mejor, la llevó por caminos impensados, viajes, experiencias lejos de la familia, lejos de su Mar del Plata, aquella ciudad a la que nunca quiso dejar y afirma que a pesar de sus ganas de viajar y su enamoramiento con algunas ciudades europeas, ve su futuro junto a su familia aquí, en la ciudad costera que la vio nacer y le dio las alas para volar.
Paola hoy tiene 36 años, viajó, dio fuerzas a sus alas y volvió con el propósito de poder vivir y hacer arte en Mar del Plata, los tiempos fueron duros, la vida de un artista nunca es fácil, “No creo que el arte en esta ciudad sea chato, sí creo que no hay mucha ayuda por parte del municipio. Nosotros estuvimos haciendo temporada en Buenos Aires y ganancia no nos queda nada, porque todo se nos va en viaje y hospedaje”, comenta. Si la cultura en Mar del Plata es “chata”, ella con su trabajo, día a día trata de que no sea así, “Me interesa generar y crear, que la gente crea que creando se puede vivir y que es mucho mejor vivir así. Así es mi vida”, asegura.
Hoy su presente la encuentra haciendo lo que ella ama, afirma tratar de vivir el aquí y ahora, no pensar en lo que puede llegar a venir. “Llegar a pensar eso es muy difícil, sin duda que en algún momento quisiera formar una familia, pero este es mi hoy y lo trato de disfrutar”, expresa.
La cofundadora del “Centro Coreográfico Mar del Plata”, y del Centro cultural independiente “El Club del Teatro”, donde dicta clases, la docente de la carrera de danza en el Centro Polivalente de Arte, la que también compone cuadros del Equipo Nacional de Gimnasia Artística, es Paola Belfiore, aquella que no paró de luchar frente a las adversidades que se le presentaron.
Cuando estaba haciendo circo y practicando tela, sufrió una importante lesión que la dejó parada por un tiempo, muy corto, porque ella siguió adelante y nunca se detuvo.
El año pasado fue nominada para los premios “Estrella de Mar” por mejor desempeño actoral en la obra “Ubú”, de Alfred Jarry. No lo consiguió, pero estar nominada para ella alcanzó. Es un papel que la llena de vida y alegría. Afirma con los ojos llenos de emoción: “Necesito de mucha concentración antes de salir a escena, amo del personaje su fuerza y desfachatez, el querer conseguir todo a costa de lo que sea y encierra todo lo que amo del arte, mi historia con el teatro y la danza”.
Una artista completa que con su trabajo hace que Mar del Plata no pierda la cultura del hoy. “Hay otra generación que está empezando y hay muy buen nivel, la gente se está empezando a atrever”, opina. Ella busca el arte y el arte la encuentra a ella, una mujer que se conmueve con las pequeñas cosas de la vida, Paola Belfiore, una artista.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Seis caminos para llegar al mismo sitio, por Jorge Lanata.

1- Ser curioso. ser periodista es tener buenas dudas, buenas preguntas, y estar seguro de muy pocas cosas. Pregustar es, de algún modo, desobedecer, no quedarse conforme con la versión oficial del objeto, y cuestionarlo.
2- No sentirse, nunca, recibido de nada. Es simplemente idiota pensar que se puede dejar de aprender. Tratar, cotidianamente, de ser mejores; mejores significa también más sensibles al entorno: un médico opera mejor si leyó a Baudelaire, o un ingeniero construye un mejor puente luego de pasar por Alejandra Pizarnik. La actitud hacia la lectura no debe ser académica o disciplinada sino animal: se toma cuando se tiene sed. A determinados autores se llega, y no deben ser impuestos.
3- Buscar grandes historias en pequeños personajes: la historia de cada uno es única, y debemos saber encontrarla.
4- Nunca, jamás, escribir las preguntas. Hacerlo significa prever las respuestas, y de ese modo el diálogo se transforma en lo que no debe ser: un intercambio previsible. Todo reportaje es un juego de seducción donde esperoq ue el entrevistado se equivoque, hable de más, diga lo que no tenía pensado. Las preguntas y las respuestas se construyen en la azarosa espontaneidad del diálogo.
5- Recordar, siempre, que la verdadera pelea es la que damos contra nosotros mismos, cuando queremos ser mejores y no nos sale.
6- Saber que cada uno es lo que hace, y no lo que piensa. Lo importante no es tener ideas, sino llevarlas a cabo.

Consejos que recibí de un grande (no cara a cara) que quería compartir.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Recordando.. 9 años


Soy consciente de que no figurás en muchos de mis escritos, y también creo que se debe que al momento de perderte en mi vida, no me había dado cuenta de lo importante que es para mí plasmar mis palabras en textos.
Recordar me lleva a obtener imágenes imborrables, no olvido tu sonrisa, tu mirada emocionada, no olvido las cosas que compartimos juntos. También recuerdo mis rebeldías y el darme cuenta que no todo podía ser como a mi me hubiera gustado, la vida me demostró que no siempre voy a tener a mi lado todo lo que quiero, que por ciertos circuitos de la vida, en algún momento los perderé y tendré que aprender a caminar con alguien en mi corazón y no de mi mano.
Fue duro perderte, todavía te extraño y todavía me doy cuenta que te necesito, me encantaría sentarme a tu lado y leerte lo que escribo, contarte lo que estoy estudiando y que hablemos y me enseñes de la vida como tantas veces lo hiciste. ¿Qué pensarás de mí presente? ¿Estarás orgulloso de mi?, aún te sueño, espero que vos no me hayas olvidado, creo que no, porque siempre que te llamo aun estás, a tu manera me respondés.
Llevarte en mi piel fue una elección que me permitiría sentirte cerca, pero igual me di cuenta que esté o no esa marca, nunca vas a desaparecer de mi mente y mi corazón.
Creo que todo este pensamiento que hoy plasmo, se debe a ponerme a pensar que mañana tu hijo cumple años, y que ese hijo maravilloso que hicieron, sin dudas tenía que ser para mí, sin duda tenía que ser mi papá.
Abuelito, gracias por tomarme de la mano y no separarte de mi, gracias por cuidarme día a día. Viejito, te extraño mucho, cada día más agradecida de la vida por haberme permitido compartir tantos momentos hermosos junto a vos.
Aun siento en mi cabeza tu caricia y tus palabras: "Mi nena"... Nunca dejes de quererme así, piantada, piantada.

domingo, 18 de octubre de 2009

La Reina de la "LANCIA"


Cuenta la historia que una adolescente estaba cansada de sufrir, de vivir una vida que no se merecía... uno de otros tantos días de su corta vida, hasta el momento, decidió salir de ese pueblo que la vio crecer, alejarse de su familia, alejarse de cosas buenas, pero por sobre todo, alejarse de las cosas que la lastimaban y que le hacían pensar que no alcanzaría una vida hermosa como tantas veces, mientras tomaba un lápiz y lo deslizaba sobre un papel, soñaba.
Su mano dibujaba paisajes, sueños, esperanzas, lugares en los que ella se veía feliz. Por un momento su mente parecía volar, escapar de tanto dolor, de tanto sufrimiento. En su soledad, lejos de todo, rodeada de personas que no la conocían en profundidad, personas que aunque miraran sus ojos trasparentes y llenos de vida, no entenderían que en su corazón había un dolor muy grande y que sólo el amor sanaría.
El tiempo pasaba y aquella adolescente rebelde comenzaría a entender que el vivir estaba en cada día, que no estaba sola y que su corazón había sido creado para ser amado, para ser respetado, que así como nadie le preguntó si quería nacer, la vida no le preguntaría si quería ser feliz, ella tendría que buscar la respuesta y vivir, buscar la felicidad, transitar por los caminos sin preguntarse tanto, sólo disfrutando.
Un día como cualquier otro sus ojos cambiarían, su rostro mostraría algo más que una tristeza interna, sus ojos conocerían el amor, no todo sería como en un cuento de hadas, pero sin dudas, ya no estaría sola en este mundo que solía golpearla sin merecerlo. Aquella adolescente dejaría de ser una simple joven, se convertiría en una Reina, en una mujer.
La rubia mujer de ojos claros, de cabellera larga y hermosa, ya no agacharía más la cabeza ante el amanecer de cada día, miraría de frente y con los ojos llenos de vida, con los ojos puestos en ser feliz, en su felicidad... las caminatas en el bosque no se hacen presente en este cuento, no aparecerá un joven en un caballo blanco y la salvará de la bruja malvada... en este cuento la joven de mirada transparente, rescatará al príncipe para transformarlo en Rey, rescatará su propia vida y seguirá su camino como ella creyó que era lo mejor. Aunque temió equivocarse, su presente le demuestra que nada fue un desperdicio, que su vida estuvo llena de momentos inolvidables y lo seguirá estando. Aquellos momentos de tristeza permanecerían en su corazón y otros vendrían, pero se daría cuenta que la vida la pondría en situaciones en las que alguna vez estuvieron esas tantas personas que la habían lastimado, sería su oportunidad para cambiar su accionar. Al no hacer lo que a ella le habían hecho, hizo de si una persona hermosa, con un corazón inmenso, una persona que siempre será amada y respetada... como ella siempre quiso y soñó mientras deslizaba un lápiz o un pincel sobre un paño o un papel.
La Reina optó por dejar atrás sus intereses, de un momento a otro sus ojos pasarían a ver para otra persona, su felicidad dependería de la felicidad de otro, o mejor dicho de otros dos, llegarían a su vida dos almitas, dos personas que la harían transitar por un mundo totalmente distinto, en un rol que nadie le había enseñado, un rol que no entendía pero que, con naturalidad, salía de su ser para que hoy, esos dos ángeles, la amen como la aman.
Alguna vez una de esas almitas la miró a los ojos y la lastimó, alguna vez alguna de esas dos almitas la decepcionaron, pero la reina de la “Lancia” jamás bajó la mira y jamás dio la espalda, no se cansó de poner el corazón, el hombro, el oído a ese ángel que parecía escapar y transitar por lo que ella también transitó cuando joven,el dolor.
Su vida es un aprendizaje para ser trasmitido, hoy mira con sus ojos llenos de amor, hoy su vida es la impensada, aquella que jamás habría soñado, aquella en la que encontró muchas respuestas.
A ella nadie le preguntó si quería nacer, y ella siguió el ciclo, no le preguntó a su príncipe y a su princesa si querían nacer, sólo los trajo al mundo para saber que nunca volvería a estar sola.
Su princesa no muchas veces reaccionó como ella hubiera querido, la lastimó y la dejó herida en medio de una realidad que le dolía. Su princesa rebelde, caminaba enceguecida, la reina no se alejaba, siempre cerca aunque rechazada.
Un día la princesa se dio cuenta que las cosas las estaba haciendo mal, que el camino que había elegido la estaba golpeando, se cayó, se lastimó mucho con una piedra que quedará por siempre en su recuerdo, pero lo hermoso de esto es que la princesa no tuvo que salir en busca de ayuda, ella sólo se levantó y abrazo a la persona que nunca se había separado de su lado, a la persona que ella había ignorado todo el camino.
La princesa abrazó muy fuerte a la Reina, lloró, pataleó y le pidió que la abrazara y cuidara como cuando era una bebé, después de recriminarle por qué la había traído al mundo para sufrir, se dio cuenta que la Reina la había traído al mundo para ser amada, respetada. La Reina, una vez más, reaccionó como le hubiera gustado que reaccionen con ella cuando era una joven, el abrazo que no estuvo como ella hubiera querido, pero sí estuvo para esa princesa que le había sacado muchas horas de sueño, que le había proclamado celos estúpidos, que la había lastimado sin compasión.
La Reina de la "Lancia", aquella que transitó por una niñez que no merecía, aquella que luchó en su adolescencia sola, dando fuerzas a sus alas para nunca caer; calmó su vuelo para seguir adelante, le enseñó a volar a su príncipe y a su princesita, les enseñó a vivir. Hoy los acompaña en cada viaje que ellos realizan solos.
La Reina, una madre que dio y da todo por sus hijos, una madre que no espera, sólo entrega, una madre que mira con orgullo cada accionar y que sabe que nunca la van a traicionar y si sus hijos lo hacen, sabe que volverán para retractarse, porque sabe.... que su amor nunca se equivoca, porque el amor que brindó supera todo.

“La vida no es el número de momentos en que respiras, sino el número de momentos que te quitan la respiración”, La Reina de la “Lancia” buscó un reino para ser feliz, lo formó y lo forjó de manera tal que nadie lo pueda destruir.

Los cuentos de hadas existen, siempre y cuando haya amor en sus protagonistas, haya esperanza, haya ganas de vivir.

Su Rey era un señor como cualquier otro, pero a su lado se convertiría en el ser más envidiado, la belleza de la Reina despertaría almas llenas de bronca, una bronca que ella derrotaría con una simple mirada, con una simple palabra, un simple sentimiento: El amor.

Su princesa sabe como transitar este mundo, su princesa se cae pero al levantarse siempre la mira y se ríe, la Reina mira y dice: “Yo te dije”, pero que sin embargo no la reta, la acompaña y con un abrazo y un beso le da el empujón que la princesa necesita para seguir adelante.

Susana Beatriz Dominguez de Di Paola, aquella que cambió su mundo, aquella que demuestra que cada uno es artífice de su propio destino. Aunque le costó levantarse más de una vez, nunca dudó en hacerlo, aunque lloró, nunca se detuvo. Desde sus 26 su vida pasó a segundo plano, su vida pasaría a ser otra, a los 30 su vida sería dedicada totalmente a dos personitas. Hace 27 años que su vida es otra, pero hace 27 años que en sus ojos y su corazón el amor es cada vez más fuerte.

El amor hacia una persona la llevaría a conocer un mundo totalmente distinto al que ella soñaba en sus momentos de vuelo, el amor a su Rey, aquel que la convertiría en la Reina de la “Lancia”, hoy se multiplica por tres, ese amor la transformaría en la madre más maravillosa a los ojos del príncipe y la princesa rebelde.

Ojos transparentes que jamás se oscurecieron, lloraron y se cerraron pero hoy más abiertos que nunca guían la vida de dos almas que la aman.

"Susana, tu inicial siempre estará en mi piel porque te amo como nunca podré amar a nadie, porque el amor que siento por vos es muy difícil de expresar y porque mi vida no va a alcanzar para poder retribuirte todo lo que vos hiciste y haces por mi, te amo mamá y gracias por poner en mi boca esta palabra tan maravillosa: MAMÁ", dijo la princesa.

La Reina que aceptó la Lancia, la reina que no pensó en lo que podría pasar, la Reina que vivió y vive y que toma la vida entre sus manos día a día para hacer de ella un mundo soñado para sus hijos, para hacer de ella el cuento de hadas mas hermoso contado.

Un cuento sin final pero sin dudas, un cuento que la escritora disfrutó narrar.