viernes, 9 de octubre de 2009

El comienzo de un cambio que aun tiene consecuencias.

La revelación a un sometimiento hoy inconsciente.
Mientras un territorio se jactaba de independiente, otro comenzaba a transitar un nuevo camino, una nueva forma de vivir. El Virreinato del Río de Plata, una forma de gobierno que venía a cambiar la vida de los nativos, y al llegar sin permiso y sin comprensión, traería con ella un cambio que tardaría en desarrollarse muchos años.
Una América del Sur colonia de España, un país que desde hacia muchos años venía creciendo como Nación, con habitantes que comenzaban a encontrar en sus pensamientos la búsqueda de una nueva forma de vivir, cansados de esperar que la muerte traiga la felicidad por una Iglesia que custodiaba todo. Artos del abuso de poder, los habitantes comenzaban a entender que las cosas no debían ser como los otros querían, sino que ellos debían decir cómo tenían que hacer las cosas los de arriba.
La Iglesia también participó de estas conquistas, junto con los colonizadores llegaban ellos a imponer una religión, de una manera que aún hoy no se comprende, pero que en aquel entonces los nativos de esta tierra debían aceptar.
El tiempo comenzaría a traer nuevos vientos. A tanto maltrato y sometimiento, pronto el hombre debería reaccionar, pronto se darían cuenta que no podían seguir siendo buenos anfitriones de aquel turista que había llegado a destrozar todo lo que a ellos les causaba felicidad, aquel territorio libre era mucho mejor que el que en ese momento pisaban.
Del otro lado, en los países europeos, ideas se habían gestado, ideas que habían sido concretadas y comprobadas, las que no tardarían en llegar a los oídos de los intelectuales que pretendían cambiar el suelo rioplatense.
Ideas relacionadas con la soberanía, la igualdad. Ideas de Protestantismo que vendrían a detener el poder de la Iglesia que tanto daño había causado.
Aunque el tiempo nos demuestra que aun seguimos bajo el pie de algunas naciones y que la libertad no fue conseguida desde aquel momento en que fuimos descubiertos por quienes creyeron que descubrir significaba invadir, cambiar, mentir, robar, destruir. A pesar de todo eso, el futuro argentino comenzaba a revelarse y comenzaba a sentir que desde aquel 1776, en ellos estuvo creciendo la necesidad de cambiar.
Un primer paso, el 25 de mayo de 1810, que se convertiría en batallas y lucha, pero que llevaría a los futuros argentinos a conseguir algo que fue lo más perecido a una independencia, el 9 de Julio de 1816.

Lo recuerdo porque todavía siguen enseñando que el 12 de octubre es un día para festejar y porque aquellos que comenzaron a crear un Estado argentino, mataban a los aborígenes para extender territorio e ideaban leyes que beneficiaran la llegada de extranjeros para transformarlos en argentinos!

miércoles, 7 de octubre de 2009

Basta de rostros, un objeto para el billete de $4.


Sin duda que este objeto más que figurar en los billetes se merece un monumento mucho más grande que el obelisco, ha soportado tantas cosas y aceptado tantas otras que no puede tomárselo como un simple sillón. Sobre él muchos se han sentado, muchos que elegimos nosotros y otros que sólo querían reposar en él mientras pisoteaban nuestra dignidad. El Sillón de Rivadavia merece un reconocimiento por parte de los argentinos.

Muchos que allí se sentaron no han sabido diferenciar a lo largo de su vida entre un sillón y un inodoro. Recuerdo (muy íntima la anécdota), cuando mi abuelo iba al baño le decía a mi abuela: “Gordi ya vengo, voy al trono”, quizás eso también se lo hayan enseñado a algunas de las personas que se sentaron en el Sillón de Rivadavia y nunca les explicaron que era una metáfora. Quizás eso explica el porque de todas las cagadas que se mandaron, sin darse cuenta, o mejor dicho, haciendo que no se daban cuenta, que el sillón representa al pueblo, al que los elige, al que le da las comodidades suficientes como para poder tomar buenas decisiones, en pocas palabras, lo que hacen es cagar al pueblo.

El Sillón de Rivadavia... que paciencia, también debería figurar en el libro Guiness, en el 2001 presenciamos cómo muchos funcionarios querían jugar al juego de la silla, y en una semana tuvimos 5 presidentes que quisieron sentir qué tan cómodo era.

Calculo que debe ser cómodo, porque muchos han cambiado constituciones para poder permacer ahí un tiempito más, sin saber que mientras se está sentado, también se puede hacer muchas otras cosas buenas.

Si nos ponemos en el lugar del Sillón de Rivadavia, nos daríamos cuenta que él soporta igual que nosotros, a nosotros nos cagan en nuestra propia cara, ¿ustedes piensan que nuestro querido sillón creado para ser respetado, viejo y cansado no ha recibido y aguantado más de un olor?.

Calculo que mucho soporta y todavía sigue en pie, él es parte de aquellos que dicen: “¡yo no l@ voté!”, más de uno proclama esa frase cuando la persona que está sentadita en el poder no hace las cosas que o cómo hubiéramos querido. Es uno más de nosotros, viejito es maltratado como tantos otros mayores que hoy viven al día después de haber trabajado tantos años para ganar una digna jubilación.

No olvidemos que este es el país del “yo no fui”, “yo no me acuerdo”, “¿yo dije eso?”.

Querido sillón, sin duda que nos representás a cada uno de nosotros, sin duda que haz sido maltratado por nosotros por permitir que algunos con o sin permiso nuestro se sienten de la manera que se sentaron en tí, pero bueno, lo mismo estamos haciendo con la juventud que viene, el maltrato no es sólo a vos, es hacia todos los argentinos.

Quizás mirándote día a día en un billete podamos comprender lo importante que sos y lo importante que es respetar a los demás. Creo que deberías figurar en el billete de $4, no porque ese fuese tu valor, sino porque sería la única manera en que los argentinos podamos apreciar más seguido tu imagen. ¿Quizás por eso San Martín valga $5?,

A Roca lo vemos muy poco, pero los que están sentados en el sillón lo ven muy seguido, de ahí el mal ejemplo, me parece que no ven al que corresponde, aunque también ven más verde que violeta.

¡Ay querido sillón!, perdón por tanto dolor, perdón por tanto maltrato. Argentina, perdón por no saber cuidarte.

Nueva imagen para el nuevo billete argentino.


Una mujer en el próximo billete a crear

Mercedes Sosa, aquella que canta al pueblo, aquella que se denomina “cantora que pretende reflejar en su canto a su país, su gente, sus hermanos”. Nunca dejó de agradecerle a la vida y nunca calló cuando se lo impusieron.

Su silencio en nuestro país duró muchos años, los militares y su arte no podían convivir en el mismo territorio. Debió exiliarse, y seguir mostrando su arte por el mundo, aquel que la tomó como la voz argentina más importante de América, aquel mundo que la respeta, la homenajea y hoy reza por su bienestar.

Su vida depende de un milagro, aquella que nos introdujo en su arte en 1983, de la misma manera que la democracia volvía a nuestro país, hoy es reconocida como una de las voces más importantes de la Argentina. Hoy es la cantante argentina más nominada para la décima entrega a los Grammy Latinos, por su disco “Cantora 1”, un volumen de duetos en el que interpretó clásicos folclores junto a otras figuras.

Su imagen merece un recuerdo eterno, su imagen merece ser respetada y recordada por cada ciudadano de este país.

Las imágenes de los billetes poco observados y de poca importancia, con el cambio de ideología a la imagen merecedora de un billete podríamos comprender que los que allí figuran, lo están porque sin duda hacen e hicieron historia. Sin duda que algunos no son merecedores de figurar en esa creación humana que muchas guerras causó y muchos distanciamientos provoca. Cómo entender por qué los mejores próceres argentinos figuran en los billetes de menor valor, y los que más lastimaron nuestra tierra y cultura, figuren en los billetes de mayor valor.

Muchos son merecedores de ser historia, “El artista es un hombre que vive para poder expresar lo que al otro le cuesta”, Mercedes Sosa lo logró, pudo poner nuestro sentir en muchas de sus interpretaciones y canciones, por sobre todo nunca dejó de llamarse argentina, nunca dejó agradecerle a la vida e introducir el folclore en cada generación.

Nació un 9 de julio al igual que nuestra independencia, nació en Tucumán, al igual que nuestra nueva vida como Nación. Considerada la folclorista más importante de nuestro país, también dejó su huella en los otros géneros que la música argentina ofrece.

Amada por sus colegas acompañada y respetada por ellos y el público, "La voz de Latinoamérica”, hoy lucha por su vida y si ese milagro no llega y si ella parte para cantar junto a los grandes que ya no están, me parece que será merecedora de dejar su imagen en nuestro día a día.

Sería la representante de aquellos que no callan, de aquellos que buscan un cambio en la sociedad, de aquellos que aunque ya no están desde algún lado custodian la llegada de alguna paz que pronto puede llegar si se persevera.

Representante del arte argentino y de la lucha por encontrar su lugar y saber vivir, “Gracias a la vida que me ha dado tanto”… sin duda nunca dejará de repetir.

Mercedes Sosa merecedora de figurar en un billete, ¡basta de imágenes vanas que lo único que hicieron fue pisotear nuestra dignidad!

Un San Martín no puede valer $5, debe valer mucho más.

Nota: fue escrito antes de su muerte (viernes 2/10/2009), agrego al trabajo después de su partida: Sentir que físicamente no nos volverá a regalar su voz en vivo y en directo, me deja una sensación de vacío. Sus valores eran muchos, una militante de la vida que nunca calló y nunca callará.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Ley de medios, mi opinión abierta (17/09/2009)

Un tema que no escapa a ningún medio, a ninguna noticia del día, el proyecto de Ley de Sercicios de Comunicación Audiovisual es la noticia que separa y une ideas en una misma noticia, que marca puntos claros de diferencias y también los intereses de cada individuo en este juego.
Como siempre, el que sale perdiendo es el pueblo, aquel que queda excluido de todo debate y no se le da la verdadera oportunidad de opinar. Lamentablemente, detrás de toda esta pantomima, se esconden intereses políticos y económicos que no favorecen para nada a la libertad de expresión y opinión del país.
En los debates que se sucedieron antes del dictamen que se firmó el pasado 16 de setiembre por la madrugada, a lo que sucedió el debate en la Cámara de Diputados, no hubo argumentaciones claras, ni tampoco modificaciones que dejen conformes a los políticos. Todo lo que la oposición pedía que se sacara del proyecto fue eliminado, sin embargo la pelea es otra.
Ambos bandos sólo tiran de la soga, en el medio, el pueblo que no sabe para qué lado salir corriendo a ayudar a tirar, y como siempre, el pueblo será el último en enterarse qué es lo que sucede, qué es lo que va a suceder y para qué se llevó a cabo todo este circo.
Sin duda, que una ley de medios es necesaria para este país que se hace llamar democrático, pero la forma en que se está realizando es bochornoso. Necesitamos que la ley sea una ley que beneficie a todos, sino de "monopolio" privado, que dicen que hay, va a pasar a ser, monopolio federal.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Un poco de opinión poco especializada, pero sentida.

Días anteriores la Argentina se vio atrapada en medio de dos decisiones, dos posturas que marcarían la historia del país y su relación con el tráfico de drogas.
El consumo y el tráfico de estupefacientes deberían legalizarse para evitar los males que se producen alrededor de este mercado.
El derecho a la vida privada es el principal argumento que favorece a la legalización del consumo personal, cada persona decide qué hacer con su vida, cada persona decide cómo llevar adelante su bienestar.
Legalizar el consumo personal acabaría con la persecución del último eslabón de una cadena, una cadena donde el principal depredador es el traficante. Legalizar el tráfico es una elección que puede poner muchos puntos en contra y que puede poner en la agenda diaria una discusión que nunca terminaría pero sería una solución al exterminio de los peces gordos de la droga.
Todo esto no significa dar rienda suelta a la situación y dejar que todo siga como si nada, legalizar el tráfico obliga al Estado a reprimir más, a cuidar más a sus ciudadanos.
Un gran negocio se destruye pero otro debe comenzar. El Estado debe saber qué es lo que entra al país. Controlar la calidad de drogas, esto le permitiría llegar al fin de los estupefacientes sintéticos que son los principales productos del mercado de la droga.
Holanda logró implementar este mecanismo y consiguió acabar con un mercado que destruye al ser humano y obtuvo un equilibrio en toda esta cadena.
No sería fácil llegar a conseguir el mismo equilibrio que consiguió el país bajo, Argentina necesita mucho más que una ley para alcanzar un camino de armonía y disciplina, un primer paso que el Estado puede realizar para cuidar a la juventud que viene.
La lucha contra el tráfico de estupefacientes es un problema económico, muchos negocios se entrelazan detrás de la vida de cada consumidor. Acabar con ese negocio, aumentar el cuidado por el ciudadano, implementar medidas para poder encaminar a toda una sociedad será un camino complicado que no muchos se animarán a comenzar. Las decisiones son difíciles de tomar, el primer paso está dado, la legalización del consumo personal abre paso a una gran polémica y a una nueva estructuración para la vida de los argentinos.

viernes, 28 de agosto de 2009

Una historia para no olvidar

La vida de los Izcovich jamás volvió a ser la misma después de aquel 4 de marzo del 2008, la desconfianza comenzaría a rodearlos por el resto de sus días, la desesperanza llegaría a sus corazones, “De que me sirve pelearla, a mi hermano y a mi papá ya nadie me lo puede devolver”, declaró Laura Itzcovich, hermana del policía de 28 años muerto por fuego amigo en el barrio de Floresta. La declaración policial dice que el oficial Marcos Itzcovich murió porque lo confundieron con un ladrón.

-¿A qué te remite la frase “El diablo metió la cola”?

Recuerdo esa frase, la dijo el jefe de la federal en sus declaraciones para justificar el actuar de los tres policías que mataron a mi hermano, el diablo no metió la cola, esto lo hizo el hombre, no fue una equivocación.

Mi hermano estaba a cargo de la investigación de una serie de robos cometidos en la zona por delincuentes que usaban chalecos de la policía federal, una red a la que se denominó “polichorro”, Marcos sabía muchas cosas y si tenían que bajar a alguien para que no se descubra nada iba a ser a él. Los policías investigados, supuestamente, estaban ejerciendo su servicio en la superintendencia de investigaciones al igual que los policías que mataron a mi hermano, también se sabe que no tenía nada que ver que ese día estén en esa zona. Se dijo que la confusión se debía a que la banda buscada cometía los delitos disfrazados de policía, pero Marcos y su compañero esa noche estaban de civil saliendo de la pizzería de un amigo. Nada de lo que dicen es cierto y hoy quienes mataron a mi hermano están libres esperando ser juzgados.

- Esa noche su hermano estaba con el agente Montenegro ¿Cómo está ahora? ¿Tienen relación con la familia?

El recibió un disparo en la pierna, y por ese disparo tuvo muchísimas operaciones, no sé como está, a un año de la muerte de mi hermano, yo recibí su llamado, creo que está bien, estaba con custodia. Sé que mi familia y la de él comparten el mismo abogado en la causa. Sinceramente, ya no sigo el tema, se muchísimo porque leí todo. Cuando pasó esto fui a buscar el expediente y no olvido como detallaban todo, hasta cuando Marcos decía que sentía mucho frió, mi hermano murió desangrado, nadie hizo nada. Montenegro se salvó, porque justo se cayó de la moto y porque cuando podría haber recibido un disparo llegó el dueño de la pizzería, amigo de mi hermano al grito de: “¡Para son policías!”. Marcos siguió y se desvaneció unos metros más adelante.

-¿Tu hermano fue derivado al Hospital Churruca donde tu papá estaba internado?

Sí, cuando el helicóptero estaba aterrizando mi hermano decía sus últimas palabras: “Díganle a mi hija que la amo” y mi papá decía: “Pobre el pibe que traen ahí”, sin saber que era su hijo. Nos costó mucho ocultarle lo que estaba pasando, no queríamos que sufra una recaída, pero nunca se perdonó no haber podido estar. Él también fue policía, se retiró en el 86 y siempre se preocupó por sus hijos, siempre le preguntaba a Marcos cómo estaba el trabajo, pero Marcos jamás hablaba de eso, los momentos en familia eran sagrados.

Al morir mi papá ya no va a haber nadie en la familia que busque la justicia, ya estaba cansado, todas la puertas se le habían cerrado, sabía que no iba a lograr nada, de hecho, la última vez que hablamos, se despidió de mí, igual que Marcos, me dijo que me amaba mucho y que todo iba a estar bien.

-¿Por qué nadie va a buscar la justicia?

Mi mamá dice que ya no se puede hacer nada, que es obvio que todo va a quedar en la nada, desde que empezó todo esto sólo ve como unos a otros se cubren. Los camaristas que decidieron que los tres sospechosos quedaran libres se supo que habían sido amenazados, ya nadie nos va a devolver a mi hermano, y a mi papá tampoco, él también fue víctima de todo esto, murió de tristeza, cansado de buscar una verdad que en este país nunca se va a encontrar. Este es el país del revés, un ladrón mata a toda una familia y queda libre.

-¿Alguien de la gobernación se acercó a ustedes?

Sí, la presidenta Cristina y Aníbal Fernández le ofrecieron su ayuda a mi familia, a mi cuñada la llamaron un par de veces y tengo entendido que el jefe de la federal no salió de garante para los tres detenidos a pedido de Aníbal Fernández (Ministro de justicia y seguridad), siempre fueron atentos, más allá de lo que estén haciendo con el país, pero nada de lo que ellos hagan me devuelve a mi hermano. Ya ni en los sueños lo veo, pero hay uno de ellos que recordaré por siempre, en el que me decía “yo siempre voy a estar con ustedes”.

-¿No cree que sea usted la que tiene que seguir con esta lucha por la verdad?

No, bastante tengo con ver a mi sobrina que aún espera la llegada del padre, que abraza una foto cuando lo extraña mucho, bastante tengo con el recuerdo de mi papá que se fue triste cansado de pelear.

-¿Hace cuanto que vive en Mar del Plata?

En diciembre del 2009 decidí venir a Mar del Plata, tengo 28 años, la misma edad que tenía mi hermano cuando murió. En mi casa ya no podía estar, era demasiado la tristeza, más ahora que murió mi papá. Por todos lados se los percibe. Marcos era el hermano del medio, mi hermano mayor también es policía, y no quiero que lo sea, pero ya nada puedo hacer.

Dos paros cardíacos me separaron de mi hermano y también de mi papá, hoy le tengo miedo a la muerte, en parte, porque sé que si muero voy a estar con ellos pero también sé que dejaría a mucha gente sufriendo por mí.

-¿Qué es lo que quiere hoy de su vida?

Me gustaría saber y entender por qué pasó todo lo que pasó, por qué así, también quiero casarme, tener hijos, nietos y malcriarlos mucho. Hoy mi sobrina es la que me desvela, pienso en esa nena de 3 años que espera a su papá y que ahora también espera a su abuelo.

Tengo mi trabajo, mi amor, mi vida, pero en la soledad no puedo olvidar que tres hombres me robaron dos partes de mi alma y que seguirán libres, porque donde hay plata no hay justicia. Si la justicia me devolviera a mi hermano sin duda lucharía por ella, pero ya está. Él era todo, nunca voy a olvidar la cantidad de gente que estuvo presente en el entierro, lo amaba todo el barrio, era una persona que odiaba la mentira, y no lo digo por ser la hermana, lo dice todo Floresta. Cuando el entró a la policía se volvió muy frío, pero era lógico, no quería mezclar su trabajo con su familia.

-¿Nunca les comentó que había sido amenazado?

No, nunca vamos a saber si lo amenazaron, qué pasó, el se despidió sabiendo que algo iba pasar, y pasó, el cuatro de marzo del 2008 a mi hermano lo mataron por bueno, por honesto.

-¿Cuál es el presente de los acusados?

Dos fueron despedidos de la policía y al tercero lo obligaron a pedir el retiro voluntario, más no sé, sé que el año que viene se llevaría a cabo el juicio, pero sinceramente, nada de lo que pase va a ser justicia.

Sin el llamado de alto los tres acusados dieron fin a la vida de Marcos Iyzcovich, el fin a una familia, el fin a la esperanza. El padre de Laura y Marcos murió el pasado 11 de mayo, su salud estaba muy deteriorada y luego de sufrir dos paros cardíacos los médicos no pudieron hacer nada.

Laura hoy transita su presente en la ciudad de Mar del Plata, ciudad donde encontró a su compañero, aquel que le ofreció casamiento para que en octubre de este año diga sí, sí a seguir adelante, sí a tener una vida, sí a tener esperanza y a tener hijos.

Una charla muy interesante

La tarde se tornaba noche y las ansias por escucharlo eran muy fuertes, con su caminar tranquilo pero a la vez apurado, de manera muy amable se sentó y dio el permiso para que por un rato su vida se haga pública, para poder conocer a aquel ex jugador de fútbol que había cambiado de rumbo para ser hoy un periodista, guionista, escritor.

Juan Sasturain, el que nació en Cháves por accidente, hoy, como tanta otras veces se ponía en manos de alguien que lo interrogaría, se dejaba investigar con una sonrisa muy amable que daba soltura y creaba un clima ideal para una charla no tan entrevista.

Dos periodistas se unían y dos historias podían nacer, pero sólo una tomaba importancia.

“Nací en Chaves por accidente. Mi padre fue empleado del Banco Provincia. Y sus traslados implicaban un cambio de vida, una adaptación. Toda mi familia era de Lobería. En el '45 mi viejo estaba trabajando de tesorero en Cháves, y como en esa época se acostumbraba que los hijos nacieran en el lugar de donde eran sus padres, mi mamá se iba a ir a Lobería... pero bueno, por esas cosas no fue. Así que nací ocasionalmente en Chaves”

-¿Qué recuerda de aquel Chaves por accidente?

Viví un año y medio en esa ciudad, hasta que a mi viejo lo trasladaron a Médanos, cerca de Bahía Blanca. De ahí fuimos a Lobería, después a Rauch. En el '55, se produce la Revolución Libertadora y como mi viejo era peronista y había sido secretario de Unidad Básica alguna vez, lo despidieron del banco. Pero antes de echarlo lo trasladaron a Chaves. Así que volví unos meses, en vísperas de entrar a cuarto grado. La siguiente vez volví para jugar al fútbol, tenía cerca de 16 y vivía en Coronel Dorrego, donde integraba el equipo de Independiente. Retorne a Chaves siempre que pude, y lo seguiría haciendo.

-Retomemos el tema del fútbol, ¿una historia parecida a la de Fontanarrosa que luego se inclinó a la escritura?

Sí, para cuando empecé a querer probarme y seguir en el fútbol estaba jodido de la rodilla derecha, me habían curado mal, en aquella época no te operaban.
Me probé de delantero en San Lorenzo, y era grande, tenía 18 años y además no la rompía como para que me tomaran. Después entrené con Independiente y entré a Lanús, y aunque firmé con ellos nunca jugué. En esa época ya estudiaba Latín e Introducción a Historia, se me complicaba viajar al sur para entrenar así que largué y terminé jugando en el equipo de la facultad. En el '69 egresé en Letras y comencé a trabajar como profesor de Literatura en el secundario y al año siguiente a escribir en los medios. Yo quería ser escritor, empecé a escribir críticas de libros que es lo primero que uno habitualmente hace, aunque no debería ser así, porque uno opina sobre los demás y es incapaz de escribir algo coherente, siempre planteo lo mismo.

-¿Paso mucho tiempo para que la inspiración llegara y pudiera escribir su primer libro para poder criticar con motivos?
Y si, Yo siempre digo que hice todo muy demorado. Escribo como cualquiera, desde los 16-18 años, pero "Manual de perdedores", mi primer libro, la terminé cuando tenía 30 años, en el '75, y no se publicó hasta 10 años después. Yo me había propuesto terminar mi primera novela antes de cumplir treinta años, en esa época ya estaba casado y tenía 2 hijos. Y digamos que cumplí.

-¿Y Perramus, la historieta en su vida es importante?

No recuerdo que de chico me contaran cuentos en mi casa. Mi vieja cantaba algunas cositas, pero no me acuerdo que alguien se sentara a contarme cuentos. Después sí agarré los libros y las historietas, yo me los compraba. Los primeros relatos que me gustaron fueron las historietas de Disney, del Pato Donald.

La lectura de historieta fue un poco formadora y deformadora para mí. Como todas aquellas cosas que te marcan. Para bien o para mal, pero te marcan. Todo sirve, depende de que hagas vos con eso después. Generacionalmente los pibes que empezábamos a leer en los '50 ya no leíamos los clásicos de la literatura juvenil, leímos las historietas del mismo modo que los chicos hoy más que leer miran la tele. Nosotros somos la primera generación del medio audiovisual. De algún modo sentí la corrección cultural. Pero bueno, mal que mal es así. Quedó como una especie de sustrato en el cual hay un concepto de aventura que viene de ahí.

En cuando a "Perramus" se difundió en buena parte del mundo. Se publicó en toda Europa. En Argentina la publicó la revista Fierro, después en libro. Y la última parte, la cuarta, que se llama "Diente por diente", la dispersión de los dientes de Gardel, nunca se publicó en castellano, es inédita. En el único lugar donde salió es en Francia, donde está todo junto publicado en tres volúmenes. Y bueno, con esa ganamos el premio Anmisty Internacional.

-Usted mencionaba el tema de la televisión en los chicos de hoy ¿Qué significó para usted hacer un programa como lo fue “Ver para leer”, en un canal de TV abierta?

La televisión desarrolla y practica formas narrativas con sus múltiples programas y formatos de ficción. Lo hace desde hace mucho, y ha influido para bien y para mal, el modo televisivo de hacer ficción está penetrado por las técnicas del cine y de la narrativa dramática y estrictamente literaria. Es un ir y venir. En cuanto a hablar o difundir o analizar la narrativa literaria y la poesía y el ensayo en programas televisivos, como sería el caso de Ver para leer, supongo que puede ser una buena idea. Creo que del mismo modo que hay libros y revistas sobre el medio televisivo y sus contenidos, también cabe que haya programas televisivos que se refieran a los libros, la literatura en general. Ver televisión y leer son dos operaciones diferentes cuyo grado de superposición no es exacto: no se lee más o menos por ver televisión y viceversa. Hoy se necesita menos leer que en otro momento. Y también se escribe menos por la misma razón.

De mi parte, he aportado y trato de poner en práctica la idea de que la lectura puede y debe ser un placer, sólo digo la verdad, leo porque me gusta, no porque deba hacerlo ni porque sea necesario que lo haga. Si uno trasmite el gusto por lo que hace puede llegar a despertar en el otro que lo ve la sensación de que valga la pena probar de que se trata. Leer nos abre la cabeza a la complejidad maravillosa del mundo.

-¿Cree que no hay manera de cambiar la televisión?

Lo innegable, el dato incontrastable, es que la televisión y otras formas de comunicación audiovisual electrónica son lo nuevo y determinante. Su irrupción masiva, como sucedió en otros momentos con la revolución del libro o la aparición del cine, cambia el horizonte de las demás formas de comunicar, en este caso la ficción y el “entretenimiento”. Cada soporte tiene su especificidad, intransferible. Nada se extingue sino que se acomoda.

Para los chicos un buen vehículo de introducción a la lectura son las revistas semanales de tema escolar con entretenimientos.

-¿El programa cumplió todos sus objetivos? ¿sirvió para cambiar la cabeza de algunas personas?

El programa es superficial, no se puede liquidar a Kafka en treinta segundos. Si tuviera que elegir qué programa hacer –siempre hablando de literatura– en televisión, no haría uno como ese. Pero debo reconocer que quien lo concibió y decidió ofrecerlo como alternativa a su audiencia sabe muy bien lo que hace y cómo hacerlo, lo que hay que tener en cuenta es que se trata de una aproximación ligera, introductoria a un universo amplio y complejo. El objetivo primero era “sacar el miedo” a los libros y a la ficción literaria, que se tome a los poetas y escritores como alguien que tiene algo que contarnos.

- ¿Está fallando la educación?, teniendo en cuenta que usted fue docente en algún momento.

Se hace todo mal. Ejercí la docencia poco tiempo, en el primer tercio de los setenta. Debería hacer autocrítica. Se lee para demostrar algo, para ejemplificar algo.

Y no es así, hay que leer lo que nos gusta y hacerlo disfrutar. Y leer, escribir y comentar sin demasiadas pautas, opinar libremente, describir las sensaciones.

Escribir es una cuestión de placer, como leer. Está el famoso consejo de Briante (Escritor y crítico de arte argentino): “Los Sábatos y sabatitos, todos preocupados por el destino de la humanidad y el haber sido tocado por el rayo de iluminar a la humanidad, para qué escriben si sufren”. Después, como todas las cosas placenteras, tiene su cuota de laburo, no necesitamos explicitar nada. Hasta las cosas que más nos gustan, en algún momento se complican, pero se parte de un lugar que es básicamente placentero. El trabajo debe siempre tener algo de placentero y no olvidar el esfuerzo.

La charla daba para más, pero la noche se acercaba, cada uno debía seguir su camino, por su parte siempre trato de demostrar lo hermoso del leer y hoy con 64 años en Página 12 nos sorprende con sus columnas, sin traicionar su esencia, Juan Sasturain deja su huella.