viernes, 25 de septiembre de 2009

Ley de medios, mi opinión abierta (17/09/2009)

Un tema que no escapa a ningún medio, a ninguna noticia del día, el proyecto de Ley de Sercicios de Comunicación Audiovisual es la noticia que separa y une ideas en una misma noticia, que marca puntos claros de diferencias y también los intereses de cada individuo en este juego.
Como siempre, el que sale perdiendo es el pueblo, aquel que queda excluido de todo debate y no se le da la verdadera oportunidad de opinar. Lamentablemente, detrás de toda esta pantomima, se esconden intereses políticos y económicos que no favorecen para nada a la libertad de expresión y opinión del país.
En los debates que se sucedieron antes del dictamen que se firmó el pasado 16 de setiembre por la madrugada, a lo que sucedió el debate en la Cámara de Diputados, no hubo argumentaciones claras, ni tampoco modificaciones que dejen conformes a los políticos. Todo lo que la oposición pedía que se sacara del proyecto fue eliminado, sin embargo la pelea es otra.
Ambos bandos sólo tiran de la soga, en el medio, el pueblo que no sabe para qué lado salir corriendo a ayudar a tirar, y como siempre, el pueblo será el último en enterarse qué es lo que sucede, qué es lo que va a suceder y para qué se llevó a cabo todo este circo.
Sin duda, que una ley de medios es necesaria para este país que se hace llamar democrático, pero la forma en que se está realizando es bochornoso. Necesitamos que la ley sea una ley que beneficie a todos, sino de "monopolio" privado, que dicen que hay, va a pasar a ser, monopolio federal.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Un poco de opinión poco especializada, pero sentida.

Días anteriores la Argentina se vio atrapada en medio de dos decisiones, dos posturas que marcarían la historia del país y su relación con el tráfico de drogas.
El consumo y el tráfico de estupefacientes deberían legalizarse para evitar los males que se producen alrededor de este mercado.
El derecho a la vida privada es el principal argumento que favorece a la legalización del consumo personal, cada persona decide qué hacer con su vida, cada persona decide cómo llevar adelante su bienestar.
Legalizar el consumo personal acabaría con la persecución del último eslabón de una cadena, una cadena donde el principal depredador es el traficante. Legalizar el tráfico es una elección que puede poner muchos puntos en contra y que puede poner en la agenda diaria una discusión que nunca terminaría pero sería una solución al exterminio de los peces gordos de la droga.
Todo esto no significa dar rienda suelta a la situación y dejar que todo siga como si nada, legalizar el tráfico obliga al Estado a reprimir más, a cuidar más a sus ciudadanos.
Un gran negocio se destruye pero otro debe comenzar. El Estado debe saber qué es lo que entra al país. Controlar la calidad de drogas, esto le permitiría llegar al fin de los estupefacientes sintéticos que son los principales productos del mercado de la droga.
Holanda logró implementar este mecanismo y consiguió acabar con un mercado que destruye al ser humano y obtuvo un equilibrio en toda esta cadena.
No sería fácil llegar a conseguir el mismo equilibrio que consiguió el país bajo, Argentina necesita mucho más que una ley para alcanzar un camino de armonía y disciplina, un primer paso que el Estado puede realizar para cuidar a la juventud que viene.
La lucha contra el tráfico de estupefacientes es un problema económico, muchos negocios se entrelazan detrás de la vida de cada consumidor. Acabar con ese negocio, aumentar el cuidado por el ciudadano, implementar medidas para poder encaminar a toda una sociedad será un camino complicado que no muchos se animarán a comenzar. Las decisiones son difíciles de tomar, el primer paso está dado, la legalización del consumo personal abre paso a una gran polémica y a una nueva estructuración para la vida de los argentinos.

viernes, 28 de agosto de 2009

Una historia para no olvidar

La vida de los Izcovich jamás volvió a ser la misma después de aquel 4 de marzo del 2008, la desconfianza comenzaría a rodearlos por el resto de sus días, la desesperanza llegaría a sus corazones, “De que me sirve pelearla, a mi hermano y a mi papá ya nadie me lo puede devolver”, declaró Laura Itzcovich, hermana del policía de 28 años muerto por fuego amigo en el barrio de Floresta. La declaración policial dice que el oficial Marcos Itzcovich murió porque lo confundieron con un ladrón.

-¿A qué te remite la frase “El diablo metió la cola”?

Recuerdo esa frase, la dijo el jefe de la federal en sus declaraciones para justificar el actuar de los tres policías que mataron a mi hermano, el diablo no metió la cola, esto lo hizo el hombre, no fue una equivocación.

Mi hermano estaba a cargo de la investigación de una serie de robos cometidos en la zona por delincuentes que usaban chalecos de la policía federal, una red a la que se denominó “polichorro”, Marcos sabía muchas cosas y si tenían que bajar a alguien para que no se descubra nada iba a ser a él. Los policías investigados, supuestamente, estaban ejerciendo su servicio en la superintendencia de investigaciones al igual que los policías que mataron a mi hermano, también se sabe que no tenía nada que ver que ese día estén en esa zona. Se dijo que la confusión se debía a que la banda buscada cometía los delitos disfrazados de policía, pero Marcos y su compañero esa noche estaban de civil saliendo de la pizzería de un amigo. Nada de lo que dicen es cierto y hoy quienes mataron a mi hermano están libres esperando ser juzgados.

- Esa noche su hermano estaba con el agente Montenegro ¿Cómo está ahora? ¿Tienen relación con la familia?

El recibió un disparo en la pierna, y por ese disparo tuvo muchísimas operaciones, no sé como está, a un año de la muerte de mi hermano, yo recibí su llamado, creo que está bien, estaba con custodia. Sé que mi familia y la de él comparten el mismo abogado en la causa. Sinceramente, ya no sigo el tema, se muchísimo porque leí todo. Cuando pasó esto fui a buscar el expediente y no olvido como detallaban todo, hasta cuando Marcos decía que sentía mucho frió, mi hermano murió desangrado, nadie hizo nada. Montenegro se salvó, porque justo se cayó de la moto y porque cuando podría haber recibido un disparo llegó el dueño de la pizzería, amigo de mi hermano al grito de: “¡Para son policías!”. Marcos siguió y se desvaneció unos metros más adelante.

-¿Tu hermano fue derivado al Hospital Churruca donde tu papá estaba internado?

Sí, cuando el helicóptero estaba aterrizando mi hermano decía sus últimas palabras: “Díganle a mi hija que la amo” y mi papá decía: “Pobre el pibe que traen ahí”, sin saber que era su hijo. Nos costó mucho ocultarle lo que estaba pasando, no queríamos que sufra una recaída, pero nunca se perdonó no haber podido estar. Él también fue policía, se retiró en el 86 y siempre se preocupó por sus hijos, siempre le preguntaba a Marcos cómo estaba el trabajo, pero Marcos jamás hablaba de eso, los momentos en familia eran sagrados.

Al morir mi papá ya no va a haber nadie en la familia que busque la justicia, ya estaba cansado, todas la puertas se le habían cerrado, sabía que no iba a lograr nada, de hecho, la última vez que hablamos, se despidió de mí, igual que Marcos, me dijo que me amaba mucho y que todo iba a estar bien.

-¿Por qué nadie va a buscar la justicia?

Mi mamá dice que ya no se puede hacer nada, que es obvio que todo va a quedar en la nada, desde que empezó todo esto sólo ve como unos a otros se cubren. Los camaristas que decidieron que los tres sospechosos quedaran libres se supo que habían sido amenazados, ya nadie nos va a devolver a mi hermano, y a mi papá tampoco, él también fue víctima de todo esto, murió de tristeza, cansado de buscar una verdad que en este país nunca se va a encontrar. Este es el país del revés, un ladrón mata a toda una familia y queda libre.

-¿Alguien de la gobernación se acercó a ustedes?

Sí, la presidenta Cristina y Aníbal Fernández le ofrecieron su ayuda a mi familia, a mi cuñada la llamaron un par de veces y tengo entendido que el jefe de la federal no salió de garante para los tres detenidos a pedido de Aníbal Fernández (Ministro de justicia y seguridad), siempre fueron atentos, más allá de lo que estén haciendo con el país, pero nada de lo que ellos hagan me devuelve a mi hermano. Ya ni en los sueños lo veo, pero hay uno de ellos que recordaré por siempre, en el que me decía “yo siempre voy a estar con ustedes”.

-¿No cree que sea usted la que tiene que seguir con esta lucha por la verdad?

No, bastante tengo con ver a mi sobrina que aún espera la llegada del padre, que abraza una foto cuando lo extraña mucho, bastante tengo con el recuerdo de mi papá que se fue triste cansado de pelear.

-¿Hace cuanto que vive en Mar del Plata?

En diciembre del 2009 decidí venir a Mar del Plata, tengo 28 años, la misma edad que tenía mi hermano cuando murió. En mi casa ya no podía estar, era demasiado la tristeza, más ahora que murió mi papá. Por todos lados se los percibe. Marcos era el hermano del medio, mi hermano mayor también es policía, y no quiero que lo sea, pero ya nada puedo hacer.

Dos paros cardíacos me separaron de mi hermano y también de mi papá, hoy le tengo miedo a la muerte, en parte, porque sé que si muero voy a estar con ellos pero también sé que dejaría a mucha gente sufriendo por mí.

-¿Qué es lo que quiere hoy de su vida?

Me gustaría saber y entender por qué pasó todo lo que pasó, por qué así, también quiero casarme, tener hijos, nietos y malcriarlos mucho. Hoy mi sobrina es la que me desvela, pienso en esa nena de 3 años que espera a su papá y que ahora también espera a su abuelo.

Tengo mi trabajo, mi amor, mi vida, pero en la soledad no puedo olvidar que tres hombres me robaron dos partes de mi alma y que seguirán libres, porque donde hay plata no hay justicia. Si la justicia me devolviera a mi hermano sin duda lucharía por ella, pero ya está. Él era todo, nunca voy a olvidar la cantidad de gente que estuvo presente en el entierro, lo amaba todo el barrio, era una persona que odiaba la mentira, y no lo digo por ser la hermana, lo dice todo Floresta. Cuando el entró a la policía se volvió muy frío, pero era lógico, no quería mezclar su trabajo con su familia.

-¿Nunca les comentó que había sido amenazado?

No, nunca vamos a saber si lo amenazaron, qué pasó, el se despidió sabiendo que algo iba pasar, y pasó, el cuatro de marzo del 2008 a mi hermano lo mataron por bueno, por honesto.

-¿Cuál es el presente de los acusados?

Dos fueron despedidos de la policía y al tercero lo obligaron a pedir el retiro voluntario, más no sé, sé que el año que viene se llevaría a cabo el juicio, pero sinceramente, nada de lo que pase va a ser justicia.

Sin el llamado de alto los tres acusados dieron fin a la vida de Marcos Iyzcovich, el fin a una familia, el fin a la esperanza. El padre de Laura y Marcos murió el pasado 11 de mayo, su salud estaba muy deteriorada y luego de sufrir dos paros cardíacos los médicos no pudieron hacer nada.

Laura hoy transita su presente en la ciudad de Mar del Plata, ciudad donde encontró a su compañero, aquel que le ofreció casamiento para que en octubre de este año diga sí, sí a seguir adelante, sí a tener una vida, sí a tener esperanza y a tener hijos.

Una charla muy interesante

La tarde se tornaba noche y las ansias por escucharlo eran muy fuertes, con su caminar tranquilo pero a la vez apurado, de manera muy amable se sentó y dio el permiso para que por un rato su vida se haga pública, para poder conocer a aquel ex jugador de fútbol que había cambiado de rumbo para ser hoy un periodista, guionista, escritor.

Juan Sasturain, el que nació en Cháves por accidente, hoy, como tanta otras veces se ponía en manos de alguien que lo interrogaría, se dejaba investigar con una sonrisa muy amable que daba soltura y creaba un clima ideal para una charla no tan entrevista.

Dos periodistas se unían y dos historias podían nacer, pero sólo una tomaba importancia.

“Nací en Chaves por accidente. Mi padre fue empleado del Banco Provincia. Y sus traslados implicaban un cambio de vida, una adaptación. Toda mi familia era de Lobería. En el '45 mi viejo estaba trabajando de tesorero en Cháves, y como en esa época se acostumbraba que los hijos nacieran en el lugar de donde eran sus padres, mi mamá se iba a ir a Lobería... pero bueno, por esas cosas no fue. Así que nací ocasionalmente en Chaves”

-¿Qué recuerda de aquel Chaves por accidente?

Viví un año y medio en esa ciudad, hasta que a mi viejo lo trasladaron a Médanos, cerca de Bahía Blanca. De ahí fuimos a Lobería, después a Rauch. En el '55, se produce la Revolución Libertadora y como mi viejo era peronista y había sido secretario de Unidad Básica alguna vez, lo despidieron del banco. Pero antes de echarlo lo trasladaron a Chaves. Así que volví unos meses, en vísperas de entrar a cuarto grado. La siguiente vez volví para jugar al fútbol, tenía cerca de 16 y vivía en Coronel Dorrego, donde integraba el equipo de Independiente. Retorne a Chaves siempre que pude, y lo seguiría haciendo.

-Retomemos el tema del fútbol, ¿una historia parecida a la de Fontanarrosa que luego se inclinó a la escritura?

Sí, para cuando empecé a querer probarme y seguir en el fútbol estaba jodido de la rodilla derecha, me habían curado mal, en aquella época no te operaban.
Me probé de delantero en San Lorenzo, y era grande, tenía 18 años y además no la rompía como para que me tomaran. Después entrené con Independiente y entré a Lanús, y aunque firmé con ellos nunca jugué. En esa época ya estudiaba Latín e Introducción a Historia, se me complicaba viajar al sur para entrenar así que largué y terminé jugando en el equipo de la facultad. En el '69 egresé en Letras y comencé a trabajar como profesor de Literatura en el secundario y al año siguiente a escribir en los medios. Yo quería ser escritor, empecé a escribir críticas de libros que es lo primero que uno habitualmente hace, aunque no debería ser así, porque uno opina sobre los demás y es incapaz de escribir algo coherente, siempre planteo lo mismo.

-¿Paso mucho tiempo para que la inspiración llegara y pudiera escribir su primer libro para poder criticar con motivos?
Y si, Yo siempre digo que hice todo muy demorado. Escribo como cualquiera, desde los 16-18 años, pero "Manual de perdedores", mi primer libro, la terminé cuando tenía 30 años, en el '75, y no se publicó hasta 10 años después. Yo me había propuesto terminar mi primera novela antes de cumplir treinta años, en esa época ya estaba casado y tenía 2 hijos. Y digamos que cumplí.

-¿Y Perramus, la historieta en su vida es importante?

No recuerdo que de chico me contaran cuentos en mi casa. Mi vieja cantaba algunas cositas, pero no me acuerdo que alguien se sentara a contarme cuentos. Después sí agarré los libros y las historietas, yo me los compraba. Los primeros relatos que me gustaron fueron las historietas de Disney, del Pato Donald.

La lectura de historieta fue un poco formadora y deformadora para mí. Como todas aquellas cosas que te marcan. Para bien o para mal, pero te marcan. Todo sirve, depende de que hagas vos con eso después. Generacionalmente los pibes que empezábamos a leer en los '50 ya no leíamos los clásicos de la literatura juvenil, leímos las historietas del mismo modo que los chicos hoy más que leer miran la tele. Nosotros somos la primera generación del medio audiovisual. De algún modo sentí la corrección cultural. Pero bueno, mal que mal es así. Quedó como una especie de sustrato en el cual hay un concepto de aventura que viene de ahí.

En cuando a "Perramus" se difundió en buena parte del mundo. Se publicó en toda Europa. En Argentina la publicó la revista Fierro, después en libro. Y la última parte, la cuarta, que se llama "Diente por diente", la dispersión de los dientes de Gardel, nunca se publicó en castellano, es inédita. En el único lugar donde salió es en Francia, donde está todo junto publicado en tres volúmenes. Y bueno, con esa ganamos el premio Anmisty Internacional.

-Usted mencionaba el tema de la televisión en los chicos de hoy ¿Qué significó para usted hacer un programa como lo fue “Ver para leer”, en un canal de TV abierta?

La televisión desarrolla y practica formas narrativas con sus múltiples programas y formatos de ficción. Lo hace desde hace mucho, y ha influido para bien y para mal, el modo televisivo de hacer ficción está penetrado por las técnicas del cine y de la narrativa dramática y estrictamente literaria. Es un ir y venir. En cuanto a hablar o difundir o analizar la narrativa literaria y la poesía y el ensayo en programas televisivos, como sería el caso de Ver para leer, supongo que puede ser una buena idea. Creo que del mismo modo que hay libros y revistas sobre el medio televisivo y sus contenidos, también cabe que haya programas televisivos que se refieran a los libros, la literatura en general. Ver televisión y leer son dos operaciones diferentes cuyo grado de superposición no es exacto: no se lee más o menos por ver televisión y viceversa. Hoy se necesita menos leer que en otro momento. Y también se escribe menos por la misma razón.

De mi parte, he aportado y trato de poner en práctica la idea de que la lectura puede y debe ser un placer, sólo digo la verdad, leo porque me gusta, no porque deba hacerlo ni porque sea necesario que lo haga. Si uno trasmite el gusto por lo que hace puede llegar a despertar en el otro que lo ve la sensación de que valga la pena probar de que se trata. Leer nos abre la cabeza a la complejidad maravillosa del mundo.

-¿Cree que no hay manera de cambiar la televisión?

Lo innegable, el dato incontrastable, es que la televisión y otras formas de comunicación audiovisual electrónica son lo nuevo y determinante. Su irrupción masiva, como sucedió en otros momentos con la revolución del libro o la aparición del cine, cambia el horizonte de las demás formas de comunicar, en este caso la ficción y el “entretenimiento”. Cada soporte tiene su especificidad, intransferible. Nada se extingue sino que se acomoda.

Para los chicos un buen vehículo de introducción a la lectura son las revistas semanales de tema escolar con entretenimientos.

-¿El programa cumplió todos sus objetivos? ¿sirvió para cambiar la cabeza de algunas personas?

El programa es superficial, no se puede liquidar a Kafka en treinta segundos. Si tuviera que elegir qué programa hacer –siempre hablando de literatura– en televisión, no haría uno como ese. Pero debo reconocer que quien lo concibió y decidió ofrecerlo como alternativa a su audiencia sabe muy bien lo que hace y cómo hacerlo, lo que hay que tener en cuenta es que se trata de una aproximación ligera, introductoria a un universo amplio y complejo. El objetivo primero era “sacar el miedo” a los libros y a la ficción literaria, que se tome a los poetas y escritores como alguien que tiene algo que contarnos.

- ¿Está fallando la educación?, teniendo en cuenta que usted fue docente en algún momento.

Se hace todo mal. Ejercí la docencia poco tiempo, en el primer tercio de los setenta. Debería hacer autocrítica. Se lee para demostrar algo, para ejemplificar algo.

Y no es así, hay que leer lo que nos gusta y hacerlo disfrutar. Y leer, escribir y comentar sin demasiadas pautas, opinar libremente, describir las sensaciones.

Escribir es una cuestión de placer, como leer. Está el famoso consejo de Briante (Escritor y crítico de arte argentino): “Los Sábatos y sabatitos, todos preocupados por el destino de la humanidad y el haber sido tocado por el rayo de iluminar a la humanidad, para qué escriben si sufren”. Después, como todas las cosas placenteras, tiene su cuota de laburo, no necesitamos explicitar nada. Hasta las cosas que más nos gustan, en algún momento se complican, pero se parte de un lugar que es básicamente placentero. El trabajo debe siempre tener algo de placentero y no olvidar el esfuerzo.

La charla daba para más, pero la noche se acercaba, cada uno debía seguir su camino, por su parte siempre trato de demostrar lo hermoso del leer y hoy con 64 años en Página 12 nos sorprende con sus columnas, sin traicionar su esencia, Juan Sasturain deja su huella.

domingo, 21 de junio de 2009

Carta abierta a Juan Carlos Di Paola


Antes que nada, Feliz día señor.... quizás en mi vida no vaya a utilizar mucho esto, una carta abierta, o quizás sí, no sé, espero que no sea un medio en el que tenga que disculparme por haber hecho las cosas mal, o tal vez sí, sería bueno tener la oportunidad para volver a empezar... pero bueno, más allá de todo esto, esta carta no quiere hablar de mí, sino de su destinatario.

Destinatario que no muchos conocen, pero lo suficientemente conocido por la gente que lo ama y lo banca hasta en sus errores, en sus caídas, en sus comienzos, en su día a día, en su tristeza, en su alegría.

Muchas veces, señor, se me pregunto por qué estoy tan loca, usted fue uno de esos, pero la respuesta nunca la tenía en mi boca, hoy la pongo en esta carta, soy loca porque usted y su esposa me dieron ese don tan maravilloso que es el de vivir y me enseñaron a tomar la vida de una manera muy distinta a la que la toman los demás, quizás no quiesieron que sea tan loca, pero bueno... digamos que algunas enseñanzas me las tomé muy a pecho.

Lo conozco hace 24 años, lo sufiente como para saber que piensa cuando lo miro, que siente cuando estamos lejos, que siente , que dice y que calla cuando me escucha llorar con ganas de volver.

Una vez ecuché que el vivir es suicida, y pensando y viviendo y sintiendo, me doy cuenta que sí, que es cierto, que uno vive al borde, o tal vez a mí me gusta vivir al borde de algo que no sabemos que hay de l otro lado. Hoy con 24 años puedo decir que viví pero que me falta mucho aún, no me arrepiento de todo lo que estuve viviendo en este tiempo, reniego, pero sé que esto me está dando muchas herramientas para seguir adelante el día de mañana.

No muchas personas lo conocen como yo, se que personas que tuvieron el placer de estar muchos más años a su lado no lo supieron aprovechar, pero quiere que le diga algo... sientase dichoso que por lo menos 3 personas que están a su lado, no querrán separarse jamás de usted, que lo aceptan tal cual es, que lo respetan y que por sobre todas las cosas... lo aman... por eso lo cuidan.

Descubrí que en la vida nada es color de rosa, que todo implica pelea, lucha, caída, levantarse para seguir adelante. Siempre dije la vida es una busqueda de felicidad, y que es muy dificil llegar a la felicidad completa, pero yo descubrí algo más en esta busqueda, señor Juan Carlos, y es que mi felicidad aparece cuando puedo mirarlo a los ojos y decirle gracias, cuando puedo escucharlo dándome aliento y dicíendome que tenga fuerzas, que el tiempo hace lo suyo si yo pongo fuerza y esmero, cuando recibo sus críticas en mis trabajos periodísticos, cuando me da ese abrazo de oso tan hermoso, cuando me siento en una mesa y tengo a los tres seres más importantes de mi vida cerca.

Hoy te digo gracias papá, gracias por amarme, gracias por dejarme volar, gracias por estar cerca en el vuelo de mi vida, porque nunca me abriste la puerta para luego cerrarla, porque sé que están abiertas esperando mi regreso.

Te amo viejo y si bien el mar es un cable a tierra que me ayuda a permanecer, juro que cambiaría mil mares, y mil paisajes hermosos por estar al lado tuyo, al lado de vos, de mamá y de ese hermoso hermano que decidieron tener primero para que cuando llegara la nena se pueda sentir protegida, amada como me siento por ustedes.

Muchas veces no respondí como hubieras querido, muchas veces lastimé y herí con mis actos, muchas veces te dejé con los ojos llenos de tristeza y con un pensamiento que dolía dentro tuyo, pero hoy quiero pedirte perdón, perdón por haberme lastimado, porque no me daba cuenta que al mismo momento los lastimaba a ustedes, perdón por decir cosas sin pensar, por callar cuando debía hablar, perdón por hablar cuando debía callar.

Siempre dije que mi mejor manera de expresarme era escribiendo, pero hoy reconozco algo, ¡¡Mierda que es difícil expresar tanto amor a alguien en una carta!!. El ajeno a esta carta, que yo hice abierta, no puede llegar a comprender lo mucho que que te amo, no hay medida para que esa persona entienda, pero sí puede entender la maravillosa persona que tengo como padre.

Me fui, no sé por qué, muchos creerán que en mi Escalada querida no era feliz, no era plena, pero sí era feliz, encerrada en mi casa con mi familia, pero no podía vivir así, tenía que salir, entonces decidí buscar otro lugar más, aún lo busco pero soy feliz sabiendo que todavía mi lugar preferido está a mi espera junto a mi gente, mis amigos.

Me inculcaste mucho, te decepcioné mucho, pero todavía sé que la vida me da tiempo para dar vuelta todo eso que te lastimó de mi, para convertir todo eso en orgullo.

Papi amo esa "Lancia" que tenés en tu dedo, porque es la unión perfecta, porque elegiste al ser más maravilloso para estar a tu lado, amo haber sentido tantos celos por ese polaquito chiquito que me diste por hermano, aunque siempre fue más grande que yo... amo todo lo que me diste y me das, y quiero que sepas que cuando me enojo con vos, por tus actos, por tus cobardías, por cosas que no comprendo, también pienso que no puedo juzgarte porque yo tampoco sabría como actuar en tu lugar, lo único que siempre agradezco es que estés con nosotros, que siempre estuviste con nosotros y estarás con estas tres personas que te aman. Con estos dos hijos que aveces se enojan, que aveces tienen demasiada verborragia, pero que te aman y que jamás harían nada para lastimarte, y si lo hacen... sabés que harán lo imposible por retractarse.

Yo me estoy retractando, pero antes voy a entregarte algo que te dará orgullo por esa nena que tanto esperaste, esta nena, tu nena, dejará en tus manos un sueño concretado (aunque todavía siga, pero parte de el estará concretado), un sueño por el que luchó y la hizo bien dificil, pero feliz, de poder dejarlo en las manos de las personas que me dieron esta instancia, esto que llamamos vida.

Muchas veces llorando te pregunté por qué me trajiste al mundo, por qué si nadie me preguntó, hoy te digo gracias por no haberme preguntado, gracias a esa pregunta inexistente en la vida de cada ser humano, gracias por dejarme vivir.

Te ama tu hija. Flavia Di Paola

viernes, 19 de junio de 2009

Otro que se va sin que lo pueda entrevistar.


"¿Quíen soy?, soy todo"... será todo.

Odiado y amado serà todo en nuestro recuerdo, el adíos al hombre de las mil voces, el adíos a un "puto lindo", el adíos al hombre desagradable para muchos, al hombre transgresor, al respetado, al idolatrado, el adíos a alguien que decidió retirar su cuerpo de este mundo y no su presencia, porque si así lo quisiera jamás podría.

Tras permanecer internado una semana por un cáncer de hígado que estaba en tratamiento, a las 16:30 de ayer Fernando Peña dejó de pelear por la vida, se dió por vencido, quizás sin haberlo querido, pero así debía ser, tal vez.

Una persona que tomó la vida entre sus manos y jugó con ella hasta el cansancio, jugó, la manipuló, la transgredió, pero por sobre todo, nunca dejó de buscar su felicidad, lloró, hoy ¿estará riendo?, sólo se sabe que muchos lo lloran.

Siempre respondía cómo era, nunca respondía quién era, pero un día lo dijo, y no se equivocó: "Soy todo, soy malo, soy bueno, soy puto, soy hombre, soy todo lo que quieran que sea", y así lo fue, fue todo y será todo.

Filmó su vida hasta la noche previa de estar en coma, intimidó a la muerte más de una vez, la provocó, provocó y jugó con todos. "Hay cosas que son teatro no se crean todo, por favor", repetía siempre que se lo cuestionaba sinrazón. Su voz, sus escritos, sus personajes inolvidables no callaban la verdad, no se ocultaban detrás del buen modo, no importaban los modales a la hora de ser, a la hora de mostrarse.

Se supo parar frente al mundo, lo supo llevar junto a él, y cuando intentó sacarle pasos de ventaja, rápidamente lo puso en su lugar.

"Me di cuenta que la felicidad es darse cuenta de los errores de uno", quizás de sus errores aprendió, quizás por sus errores fue feliz. Sí sabemos que supo vivir lo que quería, no se impidió nada, por momentos libertad, por momentos libertinaje, pero así lo sintió y así lo vivió.

Hoy la radio lo extraña, el espectáculo, la gente, hoy está en boca de todos, hoy las mil voces es el público, más de mil.

Lo cíclico d ela vida se presentó ayer, su cuerpo se fuepero se olvidó su esencia, su recuerdo en la tierra, su alma está en paz.

Hoy se lleva a cabo la despedida en la Legislatura porteña, desde temprano mucha gente se acercó a despedirlo, cerca del mediodía su cuerpo será cremado.

Un adíos que duele, un adíos que se siente, se fue de gira en busca de un bienestar que necesitaba y merecía. Saber que la muerte está cerca no produce felicidad, tal vez él no estaba feliz, pero sí decidido, decidido a ser feliz como siempre estuvo, estará.


Escrito el 18/06/2009

miércoles, 3 de junio de 2009

Una persona no se va cuando cierra la puerta, se va yendo de a poco


Muchas verdades encierra esa frase, ahora título, siempre nos vamos, siempre volvemos o quizás no.
Muchas personas decidieron irse, pero ¿Realmente decidieron irse?. No se encuentra la justificación, pero sí se entiende que en ciertos momentos de la vida (vida y no muerte) es bueno irse, ¿También muerte?
Irse para poder cambiar, para renovar esperanzas o simplemente un habitat.
Desde lo más simple a lo más complicado uno se va yendo de a poco, te vas de a poco del corazón de alguien, te vas de a poco de una casa a otra, te vas de a poco cuando cambias de trabajo.... el recuerdo siempre está y siempre se vuelve a eso que dejaste atrás, sin quererlo.
Alejarse definitivamente de algo o alguien no es fácil, más cuando ese alejamiento no se esperaba. Uno no espera tomarse un avión y saber que nunca va volver a pisar tierra, uno no espera el último despertar, uno no espera que de la noche a la mañana te digan que no te quieren más y que nada va a funcionar, si es que te lo dicen.... uno no espera lo malo o lo imposible, uno vive esperando lo bueno... lo duradero.
¿Hasta qué punto hoy la vida de un hombre está garantizada?, los avanses ya no prometen nada, una caminata diaria puede terminar de un momento a otro.
Nos alejamos de los nuestros para poder buscar un nuevo lugar, para poder descubrir dentro de nosotros un nuevo sentimiento, ese sentimiento de nostalgia, del volver, ¿Mazoquismo?, no, simplemente es querer crecer. Pero ese crecer también nos aleja de recuerdos, de personas que quizás no volvamos a ver, personas que quizás no esperan, que también se alejan al igual que uno.
Inconcsientemente nos vamos todo el tiempo, nos instalamos y después partimos, si nos fuimos por mucho tiempo, no hay que intentar volver, y si volvés, no todo va a ser igual.... Cuando uno se va no debe olvidar como cerró esa puerta.
Muchas veces no se elige como cerrar una puerta, a veces quedan abiertas, pero al quedar abiertas también estamos dejando historias abiertas.
Se abren y se cierran puertas, se cierran y a veces hay que volver a abrirlas. En una mudanza uno no se puede ir de un momento a otro, esa puerta se tendrá que abrir muchas veces. El corazón también tratará de cerrar puertas , puertas que parecían cerradas, rapidamente se abren... Las llaves no lograrán cerrar las puertas de un amor, de un sentimientos, de un recuerdo....
Uno se va.... pero siempre queda algo atrás, si no vuelve, aparece el olvido, pero será lenta la ausencia definitiva de aquel que se fue o de aquel que dejamos atrás.
El corazón se aferra y no deja al olvido llegar, es en esos momentos en que los recuerdos afloran más y cuanto más queremos olvidar más recordamos.
UNO NO SE VA CUANDO CIERRA LA PUERTA, SE VA YENDO DE A POCO.